Para calcular el número de habitantes habría que multiplicar las cifras de vecinos por un coeficiente, que represente el número de miembros de cada familia, el coeficiente podría oscilar entre un mínimo 3,5 y 5. Se observa que la población subió en general desde 1.576, llegando su cenit en el año 1.591. Todo desarrollo poblacional, en aquellos años, era debido al también desarrollo económico de esta zona geográfica.
La cercanía de Toledo y la emigración a pueblos de su entorno, la vega del Tajo y el estar en el eje de las carreteras, afectaba al desarrollo. Sin embargo en el siglo XVII la cosa cambió, Yunclillos estuvo casi a punto de desaparecer, Cobeja que en 1.591 tenía 551 habitantes, cien años después tenía sólo 52, la Sagra del interior vio en general disminuir su población.
Se mantuvieron o crecieron, los pueblos que como indiqué antes estaban cerca de la capital, del río, en carreteras importantes o tenían tierras fértiles o industrias desarrolladas. Olías estaba en el camino real de Madrid a Toledo, lugar de paso, de mesones y de ventas. Como se indica en algunos estudios, Tirso de Molina exaltó a las sagreñas en su obra “La villana de la Sagra” y de Olías decía entre otras cosas.....Legua y media has andado. Esta es Olías. Estas sus ventas llenas de palominos, vacas y berengenas......
De la capital, Toledo, tenemos incluso algunas cifras anteriores a las indicadas, pues en el año 1.528 se hizo un censo, vamos a ver el comportamiento de Toledo, que afectó también a sus pueblos circundantes
Año Nº de Vecinos. Nº de Habitantes.
1.528. 5.898. 31.540.
1.561 11.254. 56.270.
1.571. 12.412. 62.060.
1.591. 10.933. 54.665.
1.597. 9.000. 45.000.
Vemos que la población de Toledo se dobló de 1.528 a 1.571, siendo mayor el aumento en las décadas entre 1.530 y 1.560. Todo ello nos lleva a pensar en un desarrollo del bienestar económico, que siempre pasa por mayor número de industrias, construcción de viviendas y de edificios de todo tipo, civiles y religiosos, dando trabajo y atrayendo mano de obra. A su vez al crecer la población de Toledo, los pueblos agrícolas limítrofes tienen que generar más comida para su alimentación, lo cual les hace crecer también a ellos, pero hay que señalar a su vez, que ante las expectativas de crecimiento y necesidades de mano de obra en la capital, emigran hacía ella gentes de los pueblos.
Cuando la Corte paraba en Toledo, generaba un alto nivel de consumo y de actividad en todos los ordenes. Como la Roca tiene unas dimensiones escasas para crecer, la saturación y hacinamiento generó quejas que nos han llegado escritas. Por ejemplo, se señala que la ciudad no estaba preparada para albergar a la Corte y tanta gente, aunque había bastantes posadas no eran suficientes para cubrir las necesidades......Esperamos cada día, quando se nos tiene de ir, que según la carestía, si la Corte aquí porfía, nos hemos de consumir...........Ellos viven descontentos y nosotros despagados, tomannos los aposentos, suben los mantenimientos y estamos como cercados.........No parece sino infierno, tanta bulla y confusión, no se si por mal gobierno, hay gran falta aqueste invierno de leña, y más de carbón.
A finales de 1.571 comenzó el descenso de población, al principio lento, en 1.591 había retrocedido al nivel de treinta años antes. En el año 1.645, Toledo se había convertido en una modesta ciudad de 25.000 habitantes. Como indicamos en otro punto echamos a los moriscos, también a los gallegos y santanderinos, a estos dos últimos colectivos en 1.575/6. En ese mismo año vino una ola de hambre y en el siguiente la gripe, en 1.599/1.600 la peste. De 1.606 a 1.621 varios miles de vecinos de Toledo y su comarca se trasladaron a Madrid, siguiendo a la Corte y su actividad. Para dar vida a Toledo, se proyectó hacer navegable el Tajo, pero el proyecto fracasó y ya fue la puntilla. Toledo perdió la Corte y se volvió hacía su catedral primada, se convirtió en ciudad-convento, esto aunque nos ha dejado muchas bellezas arquitectónicas, desde el punto de vista urbanístico significó un retroceso en su modernización.
Volvamos a los pueblos. En su conjunto los 27 pueblos de la Sagra disminuyeron su población en casi un 27% desde 1.591 a 1.646, y si consideramos hasta 1.694, la disminución fue de casi el 14 %. Hay muchas causas, el cambio de la capital de Toledo a Madrid, la expulsión de los moriscos (buenos agricultores), el mal tiempo, las plagas, epidemias, hambre, etc.
La mayor parte de los pueblos de La Sagra tenían menos de 1.000 habitantes. Por ejemplo en 1.571 el 40 % tenía menos de 500 habitantes y otro 40 % entre 500 y 1.000. En el año 1.694, el 29 % tenían menos de 500 habitantes y el 33 % entre 500 y 1.000. Volviendo a los pueblos del cuadro anterior, en 1.694 Bargas tenía 1.724 habitantes, Magán 560, Mocejón 1.349, Olías 1.734, Villaseca 1.240, Yunclillos 423 y el también vecino pueblo de Cabañas tenía 294.
Estamos hablando de grandes cifras y periodos, pero si bajamos a lo micro, se producen momentos concretos de expansión o contracción aislados, por ejemplo, en Olías se produjo una contracción en el año 1.557, a partir de 1.580 el comportamiento es desigual en los diversos pueblos de La Sagra, algunos opinan que en esto afectó la expulsión de los moriscos, cuyos asentamientos no eran uniformes en los respectivos pueblos.
Los moriscos llegaron a Toledo y su provincia, cuando les expulsaron de Granada en 1.572. Sólo recordar que esto no tiene nada que ver con la expulsión masiva que se produjo de musulmanes y judíos en épocas de los Reyes Católicos. De los que hablamos son de parte de los que se quedaron después de la gran expulsión, se les obligó a convertirse al cristianismo y a partir de entonces se les comenzó a llamar moriscos, llegaron a Toledo en 1.572 y se les terminó de expulsar en 1.610.
Si viésemos la Sagra en su conjunto, 27 pueblos, veríamos que las densidades más fuertes de población se presentan cerca del Tajo y en las proximidades de Toledo, las densidades más bajas se presentan en el interior de La Sagra, como es el caso de Cabañas, Yepes, Pantoja.
De 1.706 a 1.710 se produjo una gran mortalidad, escasas lluvias, granizo, langosta, la guerra de Sucesión también afectó a nuestros pueblos y su demografía, pues hubo que entregar muchos hombres mozos para la guerra, con su consiguiente efecto sobre la producción y la natalidad. Olías en el año 1.706, entregó 16 soldados solteros de edades de 18 a 40 años, más cereales y dinero.
Vemos en el cuadro que la población de Olías baja de 1.768 a 1.787 y no puede ser por enfermedades que se propaguen por el agua, pues sus aguas eran muy buenas y en cambio Mocejón que tenía aguas malas, vio aumentar su población en el mismo periodo. La única causa de la disminución de población en Olías debe de estar en la migración hacia nuevos y mas fáciles lugares de trabajo (Toledo y Madrid). También puede estar en una falta de natalidad debida a falta de matrimonios. También se ve que en ese siglo Bargas se convierte en el pueblo con más población de la zona.
En el año 1.701 la producción agrícola fue alta pero cayó en 1.706 y 1.710 (langosta), los años siguientes fueron abundantes pero volvieron a ser críticos en 1.722 y 24, los agricultores no podían pagar sus censos o créditos y perdían todo incluido aperos y útiles de labranza que les eran embargados, con lo cual el problema se veía aumentado, para ejercicios posteriores.
En 1.726-28 la climatología fue adversa para Olías, en el 1.718 hubo paludismo. Los años anteriores a 1.734 se produce una fuerte sequía y se genera una fuerte crisis no sólo en La Sagra, aumentaron los precios agrícolas y ante ello, las capas sociales de las ciudades que disponían de liquidez, acudieron a nuestra zona a comprar tierras.
En el año 1.734 se recogió menos grano del que se había utilizado para sembrar, lo cual significa pérdida y por tanto la ruina de los agricultores, que no disponían de recursos ajenos al campo, y por ello siempre estaban ajustados. Los años más críticos en la producción fueron el 34 y 37. Las cosechas más abundantes de cereales se obtuvieron en el 1.755. Pero luego volvió a caer y en el año 1.780 Olías pidió una moratoria al Consejo de Castilla para poder pagar sus impuestos, indicando que debido al pedrisco la cosecha del año anterior fue muy mala en granos, uva y ciruela..
En los años de crisis bajan los matrimonios y por deducción los bautismos y la mortalidad aumenta. Para hacer frente a esta situación de precariedad agrícola, se puso en vigor una Pragmática sobre la tasa (liberalización) de granos, que ya se había publicado anteriormente en 1.699. Después de la crisis de los años treinta se produce una fuerte recuperación. Pero luego a mediados de siglo tuvimos una crisis de difteria y en 1.785-87 una epidemia de tercianas, esta enfermedad (como todas) no sólo produjo muertes, sino que afectó a las labores del campo y por tanto a la producción de alimentos, pues los enfermos no pueden trabajar. En esta década tuvimos una enfermedad infantil, en Olías el 68% de las defunciones fueron de menores, en Mocejón el 84% y en Añover el 65%.
La tasa de mortalidad general (no sólo por tercianas) en ese año de 1.786, fue del 52,2 por mil en Olías, del 50,62 en Mocejón, del 52,83 en Magán, y del 74,88 en Villaseca. Pero estas cifras no nos dicen si eso es mucho o poco, si no las comparamos con la tasa de mortalidad de otros años, o con otras regiones de España. En 1.751-53 la tasa en Olías fue del 22,29 por mil, del 19,33 en el año 1.768 y del 35,58 en el 1.787, en Granada en cambio estaba la tasa en un 12,5 por mil.
A finales del siglo XVIII se produjo la Revolución Francesa y el nacimiento de lo que se denomina Edad Contemporánea. A principios del siglo XIX hubo nuevas epidemias de paludismo y fiebres amarillas, unidas a una mala coyuntura agraria. La guerra de la Independencia también afectó a la demografía y a las migraciones poblacionales. Los ejércitos retiraban granos, ganado, saqueaban y destruían, en Olías estaba acuartelado un batallón de tropas francesas. A principios de siglo Olías roturó los prados del Concejo para extender los cultivos y remediar algunos problemas del municipio.
Una vez pasada la guerra, la población comenzó a subir y además ya se comenzaron a introducir las vacunas contra las epidemias, aunque el pueblo al principio fue bastante receloso a estos métodos modernos, con anterioridad la quina la facilitaban los párrocos. Llegaron nuevos tiempos liberales y constituciones modernas.
En el año 1.808 en Olías había 537 vecinos, en Mocejón 526, en Magán 200 y en Bargas 761 enteros y 238 viudas, viudos y solteros. Siete años más tarde, es decir en el año 1.815, teníamos en Olías 479 vecinos, en Mocejón 523, en Magán 200 y en Bargas 720 enteros y 229 de los indicados anteriormente. La guerra había hecho disminuir la población de Olías.
En nuestra provincia y en el año 1.900, teníamos que el 16,74% de la población tenía de 0 a 14 años, el 30,05% de 15 a 64 años y el 2,97% eran mayores de 65 años. En cambio en el año 1.970 y para los mismos márgenes de edad, teníamos el 13,21%, 31,05% y 6,38% respectivamente y estos datos son válidos también en general para Olías. Es decir hay más viejos y menos jóvenes.
A principios de siglo la tasa de población activa de mujeres en nuestra provincia era del 4,35% y en 1.970 era del 7,31%, en la capital en cambio y para los mismos periodos era del 14,51% y del 14,46%. La población activa en la agricultura va en descenso durante todo el siglo, salvo en el periodo de la postguerra civil. El mayor crecimiento se ha dado en la construcción. Vamos a poner a continuación un cuadro con la población en diversos años y pueblos cercanos a Olías.
En todos los pueblos se nota el efecto de la guerra civil, si observamos los habitantes en 1.930 y 1.940, muertes, exilios fuera y dentro del país, cárceles y campos de trabajos forzados. La migración en nuestra zona es fundamentalmente hacia Madrid, seguida del Levante y Cataluña, hacia regiones claramente urbanas e industriales. Sin embargo con los años Cataluña va perdiendo importancia, quizás debido a las barreras lingüísticas y todo lo que ello conlleva. En los últimos años se notan más asentamientos migratorios en otros pueblos de la misma provincia o en Toledo.
La riqueza de los pueblos, entre otros parámetros, se suele medir en la actualidad por el nivel de la renta, este dato se suele utilizar mucho a nivel de país y regiones, pero no a nivel de municipio. En su Anuario del Mercado Español de 1.993, Banesto ha utilizado unas fórmulas econométricas para llegar a una posible valoración de la renta a nivel de municipio. En la fórmula utiliza parámetros tales como, población de hecho, nº de teléfonos, nº de viviendas secundarias, nº de oficinas bancarias, renta familiar por habitante provincial, etc. Poniendo como base máxima de renta el 10, los niveles que salen para los pueblos que aquí tratamos, en el año 1.991, son los siguientes.
No se hasta que punto este modelo ó fórmula matemática expresa el nivel de renta real, señalar que al respecto sólo sale un pueblo de la provincia con el nivel de 10 y es Aldeanueva de San Bartolomé.
Vamos a poner a continuación el padrón de habitantes referido al 1 de Mayo de 1.996, para diversos pueblos vecinos y en orden de más a menos habitantes. Bargas tenía 6.608 habitantes, le seguía Olías con 4.205, Mocejón con 4.032, Villaseca 1.580, Magán 1.081, Cabañas 1.077 y Yunclillos 609. No he reflejado la distribución de varones y mujeres, señalar al respecto que en todos estos pueblos había más varones que mujeres, lo cual no fue así a lo largo de toda la Historia. En la fecha indicada Talavera tenía más habitantes que Toledo, la primera población tenía 70.922 habitantes y la capital de la provincia 66.006. Los pueblos siguientes en número de habitantes de mayor a menor eran, Madridejos(10.533), Consuegra(10.113), Torrijos(9.822), Illescas(9.743), Sonseca(9.142), Fuensalida(7.525), y los Yébenes(6.573).
El 31 de Diciembre de 2.008, en Olías teníamos 5.961 habitantes censados, de los cuales en el casco urbano clásico vivían 3.457 y en la zona Sur 2.504, repartidos de forma que el 51,46% son hombres y el 48,54% mujeres. Hemos dicho censados, porque vivir viven más, sobre todo en las urbanizaciones. En el pueblo teníamos 297 personas mayores de 75 años, de los cuales 105 son mayores de 85 años. Pongamos a continuación un cuadro resumido para Olías.
Año. 1.752 1.900 1.930 1.975 2.000 2.008
Nº Habitantes. 1.911 1.305 1.356 1.388 4.125 5.961
Cuando se creó la condición de Villazgo, año 1.744, la población de Oías subió, luego fue variando conforme a las causas expuesta en párrafos anteriores. Se ve con bastante claridad en el cuadro, que desde los años ochenta se ha producido un fortísimo incremento de la población, sin ningún fenómeno similar en todos los siglos anteriores.
¿Y que nos depara el futuro, desde el punto de vista demográfico?. Si lo miramos en términos generales y no micros, veremos que hay un declive demográfico, que la natalidad está estancada en España y que es la inmigración la que está originando el aumento de la población y que se están produciendo nuevos cambios urbanos y rurales. España está emigrando hacia la periferia y simplificando (también hay otros destinos), diremos que fundamentalmente hacia el área mediterránea y hacia la isla central que representa Madrid y su cinturón industrial que llega a Guadalajara por el importante eje Madrid-Barcelona, y en parte a Toledo.
Olías en esto tiene una ventaja, en Toledo no se puede construir y una zona suya de expansión es el eje de la carretera a Madrid, en los términos de Olías y Bargas. Aquí se han establecido ya muchas industrias de servicios y de otros tipos. Por otro lado la vuelta a la vida digamos rural o campestre en chales, ha hecho que muchos de los montes de Olías se hallan convertido en amplias colonias o urbanizaciones, cercanas a Toledo, que se utilizan como ciudades dormitorio y de viviendas permanentes.
A pesar de la desastrosa política urbanística de los años 70, donde una obtusa visión de futuro y un equivocado planteamiento político (pensaban que unos pocos podrían seguir gobernando el pueblo y que las urbanizaciones solamente tenían derecho a pagar impuestos), propició la creación de dos núcleos urbanos, con el consiguiente encareciendo de los servicios (hay que tener dos centros de salud, dos CAI, duplicar las instalaciones deportivas, etc., etc.). Ha propiciado que en Olías la mitad de sus vecinos no se sientan olieros, que un gran numero de ellos no estén empadronados y que nos se puedan tener mejores servicios.
Desde esta perpesctiva –las herencias hay que asumirlas- todos los esfuerzos futuros hay que dedicarlos a la integración de estos dos núcleos urbanos y a la equiparación de servicios. Para ello, el crecimiento urbanístico tiene que ir encaminado a acortar las distancias y a crear nexos de unión.